mar 6a. Sem Pascua (Id=310)
[col][lect][ofre][pref][com][despcom]
Antífona de Entrada
Alegrémonos, regocijémonos y demos
gracias, porque el Señor, nuestro Dios omnipotente, ha empezado a reinar.
Aleluya.
Gaudeámus et exultémus et demus glóriam Deo,
quóniam regnávit Dóminus Deus noster
omnípotens, allelúia.
Oremos:
Señor, tú que nos has renovado en el espíritu al devolvernos la dignidad de
hijos tuyos; concédenos aguardar, llenos de júbilo y esperanza, el día glorioso
de nuestra resurrección.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.
Cree en el Señor Jesús y te salvarás, tú y tu familia
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles
16, 22-34
En aquellos días, la gente se puso en contra de Pablo y Silas,
y las autoridades ordenaron que les quitaran sus ropas y los azotaran con
varas. Después de azotarlos severamente, los metieron en la cárcel y encargaron
al carcelero que los custodiara con atención. El carcelero, siguiendo a la
letra la orden, los metió en la celda más segura y les sujetó los pies al suelo
con cadenas.
A medianoche, Pablo y Silas oraban entonando himnos a
Dios, mientras que los otros presos los escuchaban. De repente, se produjo un
gran terremoto que sacudió los cimientos de la cárcel y se abrieron todas las
puertas y a todos los presos se les soltaron las cadenas. Al despertarse el
carcelero y ver abiertas las puertas de la cárcel, sacó el puñal con intención
de suicidarse, pensando que los presos se habrían escapado. Pero Pablo le
gritó:
"¡No te hagas daño; todos estamos aquí!"
El carcelero pidió una antorcha, entró en la celda y tembloroso se arrojó a los
pies de Pablo y Silas. Después los sacó fuera y dijo:
"¿Señores, qué debo hacer para salvarme?"
Ellos le contestaron:
"Si crees en el Señor Jesús, te salvarás tú y tu familia".
Luego le explicaron a él y a todos los suyos el mensaje del Señor. En aquella
misma hora de la noche, el carcelero los tomó consigo, les lavó las heridas y
luego recibió el bautismo con todos los suyos. Después los llevó a su casa,
preparó un banquete y celebró con toda su familia la alegría de haber creído en
Dios.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Salmo Responsorial
Sal 137, 1-2a. 2bc-3. 7c-8
Cuando te invoqué, Señor, me escuchaste.
Salvum me faciet dextera tua, Domine
Te doy gracias, Señor, de todo corazón,
te cantaré en presencia de dioses extranjeros, postrado hacia tu santo templo.
Cuando te invoqué, Señor, me escuchaste.
Salvum me faciet dextera tua, Domine
Doy gracias a tu nombre por tu amor y tu
fidelidad, pues tu promesa ha superado a tu fama. Cuando te invoqué, me
escuchaste y fortaleciste mi ánimo.
Cuando te invoqué, Señor, me escuchaste.
Salvum me faciet dextera tua, Domine
Me pones a salvo con tu fuerza
protectora. El Señor completará lo que hace por mí: Señor, tu amor es eterno,
no abandones la obra de tus manos.
Cuando te invoqué, Señor, me escuchaste.
Salvum me faciet dextera tua, Domine
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
Yo les enviaré el Espíritu de verdad, y él los irá guiando hacia la verdad
plena, dice el Señor.
Mittam ad vos Spíritum veritátis, dicit Dóminus; ille docébit
vos omnem veritátem.
Aleluya.
Si no me voy, no vendrá a ustedes el Consolador
† Lectura del santo Evangelio según san Juan
16, 5-11
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos:
"Ahora regreso al que me envió y ninguno de ustedes me pregunta: "¿A
dónde vas?" Eso sí, al anunciarles estas cosas, la tristeza se ha
apoderado de ustedes. Y sin embargo, les digo la verdad: les conviene que yo me
vaya, porque si no me voy, el Espíritu consolador no vendrá a ustedes; pero, si
me voy, lo enviaré.
Cuando él venga, pondrá de manifiesto el error del mundo en relación con el
pecado, con la justicia y con
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Cóncedenos, Señor, que
este sacrificio pascual que vamos a ofrecerte, nos llene siempre de alegría,
prosiga en nosotros tu obra redentora y nos obtenga de ti la felicidad eterna.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
Restauración universal por el misterio pascual
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber
y salvación glorificarte siempre, Señor; pero más que nunca en este tiempo en
que Cristo, nuestra Pascua, ha sido inmolado.
Porque destruida la antigua situación de pecado, se levanta todo lo que estaba
caído y en Cristo se nos otorga la integridad de
Por
con esta efusión de gozo pascual, el mundo entero se desborda de alegría, y
también los coros celestiales, los ángeles y los arcángeles, cantan sin cesar
el himno de tu gloria:
[Misa]
Era necesario que Cristo padeciera y resucitara de entre los muertos, para
entrar en su gloria. Aleluya.
Opórtuit pati Christum, et resúrgere a mórtuis, et ita intráre in glóriam suam,
allelúia.
Oración después de la Comunión
Oremos:
Que el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, precio de nuestra redención, nos ayuden,
Señor, a cumplir tus mandamientos y a obtener nuestra felicidad eterna.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén
.